Problemas en la ni
Los hombres que a los 8 años tuvieron tanto problemas conductuales como emocionales son más propensos que los que presentan sólo inconvenientes de conducta a cometer delitos y tener un diagnóstico de enfermedad mental en la juventud, indicaron investigadores en Finlandia.
Según publicó Journal of the American Academy of Child and Adolescent Psychiatry, el equipo dirigido por Sourander estudió a 2.556 niños nacidos en 1981 desde los 8 hasta los 23 años para determinar cómo los problemas psicológicos de la infancia influyen en los años siguientes.
El equipo dividió a los niños con problemas psicológicos en distintos grupos: aquellos con problemas conductuales y trastornos internos como la depresión o la ansiedad; aquellos con problemas conductuales; niños con problemas de atención; varones con trastornos internos únicamente y niños que expresaban altos niveles de angustia, pero cuyos padres u otros adultos ignoraban esos problemas psicológicos.
Los autores llamaron al último grupo "niños invisibles".
En el grupo con problemas conductuales y emocionales (el 4,3 por ciento de los niños del estudio), dos tercios necesitaban ayuda psicológica a los 8 años, según comentaron padres o maestros. Pero casi ninguno la recibió en la niñez o más adelante.
Entre los 18 y los 23 años, al 32 por ciento de los participantes con problemas conductuales y emocionales se le diagnosticó un trastorno psiquiátrico, mientras que el 48 por ciento cometió un delito a los 20 años.
Los varones con problemas de conducta o con problemas de atención únicamente tenían menos riesgo de cometer delitos y desarrollar problemas psiquiátricos en los siguientes años.
Los chicos que sólo tenían problemas emocionales y los "niños invisibles" crecieron con menos alteraciones, aunque seguían teniendo más riesgo de sufrirlas que los jóvenes sin trastornos infantiles de salud mental.
"Nuestros resultados señalan la gran importancia de los controles clínicos para diagnosticar los problemas de salud mental en la infancia", dijo Sourander, quien destacó la efectividad de los grupos de entrenamiento de los padres y la terapia cognitiva conductual en el tratamiento de los problemas de conducta infantiles.
FUENTE: Journal of the American Academy of Child and Adolescent Psychiatry , septiembre del 2007



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