Condenan a 36 años a acusado de matanza de 119 personas en ataque FARC
Un juez colombiano condenó a 36 años de prisión a Héctor Orlando Martínez Quinto, un presunto guerrillero acusado de participar en el 2002 en un ataque de las FARC en el que murieron 119 personas que se refugiaban en una iglesia en un pueblo del Chocó (oeste), informaron hoy fuentes judiciales.
El juez de Quibdó (capital del Chocó) impuso la condena a Martínez Quinto, alias "Panapanguero", por la masacre de Bojayá, población situada en la zona selvática del Chocó (600 kilómetros al oeste de Bogotá), el 2 de mayo de 2002.
Ese día se enfrentaron rebeldes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) contra paramilitares de derecha de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y dispararon cilindros de gas rellenos de explosivos que impactaron en el templo del pueblo donde se guarecían las víctimas, en su mayoría niños y mujeres.
Martínez Quinto, señalado como uno de los jefes del frente número 57 de las FARC, fue detenido en Punta Arenas (Costa Rica), donde se hacía pasar como pescador, y extraditado a Colombia en diciembre de 2006.
La justicia colombiana lo juzgó por homicidio, rebelión, lesiones personales y destrucción de bienes culturales, entre otros delitos.
La aldea de casas de madera, situada a orillas del río Atrato, quedó en la ruina tras la explosión y parte de sus pobladores huyeron despavoridos.
EFE
Ese día se enfrentaron rebeldes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) contra paramilitares de derecha de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y dispararon cilindros de gas rellenos de explosivos que impactaron en el templo del pueblo donde se guarecían las víctimas, en su mayoría niños y mujeres.
Martínez Quinto, señalado como uno de los jefes del frente número 57 de las FARC, fue detenido en Punta Arenas (Costa Rica), donde se hacía pasar como pescador, y extraditado a Colombia en diciembre de 2006.
La justicia colombiana lo juzgó por homicidio, rebelión, lesiones personales y destrucción de bienes culturales, entre otros delitos.
La aldea de casas de madera, situada a orillas del río Atrato, quedó en la ruina tras la explosión y parte de sus pobladores huyeron despavoridos.
EFE



del.icio.us
Digg
Comentarios (0 publicados):
Comenta la noticia