Asaltan el Ikea de Vallecas tras empotrar un todoterreno y disparar varias veces al aire
Apenas tiene cuatro meses de vida, pero el centro comercial Ikea Madrid-Este, en el Ensanche de Vallecas, ya ha vivido su primer gran susto, después de que cuatro personas atracaran ayer a las ocho de la tarde una de las cajas del centro después de empotrar un vehículo contra las puertas de salida y atemorizar a clientes y empleados con varios disparos al aire que no provocaron ningún herido.
Lo insólito de este 'alunizaje' es que no pasaba inadvertido ante los ojos de nadie, como suele ser la tónica habitual a la hora de atracar con este método del empotramiento. Los ladrones eligieron una de las jornadas en las que más público se congregaba en el centro, un domingo al final de un puente.
Poco antes de las ocho de la tarde, un Toyota de color negro llegaba al recinto de Ikea-Madrid Este y se empotraba contra las puertas de cristal que servían como salida para los clientes del centro. Este acceso permitió a los atracadores dirigirse directamente a la zona de las cajas ante la mirada atónita de los compradores.
Según han confirmado fuentes policiales, los atracadores comenzaron a disparar al aire, presumiblemente para disuadir cualquier intento de obstaculización de sus objetivos. Si realmente hubieran querido herir a algún cliente o empleado lo habrían conseguido porque ante la gran afluencia de clientes era muy difícil que ninguno se librara de algún impacto.
Sin embargo, ningún cliente ni empleado sufrió heridas. A pesar de ello, y ante el desconcierto inicial, varias personas llamaron al 112 para avisar ante lo sucedido. Una dotación del Samur-Protección Civil se acercó hasta el recinto, aunque, al confirmar que no se había registrado ningún herido, no tuvieron que actuar.
Quienes sí tuvieron que hacerlo rápidamente fueron miembros de la Policía Nacional, que obligaron a desalojar la parte más cercana a la zona del suceso. Ikea-Madrid Este no llegó a cerrar pero sí se controlaba la entrada de clientes, en especial durante los momentos posteriores al atraco. Los agentes investigaban anoche tanto la trayectoria como la modalidad de balas utilizadas, a través de los casquillos.
Una vez atracada la caja -hay testimonios que apuntan a que fueron dos-, los delincuentes se dirigieron rápidamente hasta el mismo coche con el que habían destrozado las puertas y huyeron del lugar. Su primer destino era la autovía de Valencia (A-3), donde se incorporaron en dirección a la capital levantina. De este modo, evitaron la retención que en esos momentos se registraba para quienes volvían del puente festivo a Madrid. Fuentes policiales aseguraron que los delincuentes pudieron refugiarse en las infraviviendas de la cercana Cañada Real, donde se incrementó la presencia policial. Los agentes policiales confían en que la rapidez haya jugado una mala pasada a los ladrones y que hayan dejado alguna pista sobre su identidad.
Según diversos testimonios, en el momento del atraco en el Ikea del Ensanche de Vallecas de ayer sí hubo escenas de pánico. El susto fue mayúsculo para las personas que ya habían pagado sus compras y se encaminaban a la puerta acristalada de salida, justo por donde los cacos empotraron el Toyota. También para los que hacían cola para el abono.
El atraco se produjo justo en la última de las cajas, la más cercana a la salida. Se sospecha que los ladrones ya se habían paseado por el centro comercial y sabían que dicha caja estaba a pocos metros del lugar que ellos habían elegido para el 'alunizaje' y para la rápida huida posterior.
Ante los primeros momentos de tensión y miedo, también se temió que las cajas asaltadas fueran dos, es decir, las dos últimas y más próximas a la salida del establecimiento. En este tipo de locales, las cajas son bastante numerosas -hasta veinte- y ocupan una hilera de muchos metros.
Dos de los empleados de este centro que 'todo sucedió muy rápido. Debían de faltar pocos minutos para las ocho de la tarde y se notó bastante barullo en la parte de abajo. Nosotros trabajamos en la planta de arriba. Bajamos inmediatamente pero sólo vimos los cristales rotos y gente corriendo de un lado para otro. Escuchamos unos ruidos extraños, como golpes. Luego nos dimos cuenta que debieron ser los disparos que los ladrones hicieron al aire'.
Según estos empleados, en ningún momento se dio orden de desalojo ni se dieron instrucciones por megafonía. El establecimiento siguió funcionando. Al parecer, y según diversos clientes, tras el atraco las compras sólo se podían abonar con tarjeta de débito o de crédito, no con dinero en metálico.
Encarna, una de las clientas que pudo ver el suceso, se sentía angustiada una hora después. 'Estaba con mi hija y mi nieto por la zona de cajas pero con el susto nos separamos sin querer. Nos hemos despistado. Todavía les estoy buscando', nos decía ya en la calle, con la cara medio desencajada y con el carrito de bebé de su nieto mientras miraba al interior del local deseando que aparecieran sus familiares.
No es la primera vez que un centro de la firma sueca se ve sacudido por un 'alunizaje'. Hace dos años, en septiembre de 2005, dos vehículos se empotraron contra las puertas de Ikea-Alcorcón. Los delincuentes llegaron hasta la caja central y robaron parte de la recaudación de esa jornada. El 'alunizaje' de Alcorcón fue a las once de la noche, con el centro ya cerrado, aunque también aprovecharon un domingo para obtener un mayor botín. En aquella ocasión, los cacos se llevaron 98.500 euros, aunque esta vez todavía no se ha estimado cuánto dinero han podido llevarse.
VMT
Poco antes de las ocho de la tarde, un Toyota de color negro llegaba al recinto de Ikea-Madrid Este y se empotraba contra las puertas de cristal que servían como salida para los clientes del centro. Este acceso permitió a los atracadores dirigirse directamente a la zona de las cajas ante la mirada atónita de los compradores.
Según han confirmado fuentes policiales, los atracadores comenzaron a disparar al aire, presumiblemente para disuadir cualquier intento de obstaculización de sus objetivos. Si realmente hubieran querido herir a algún cliente o empleado lo habrían conseguido porque ante la gran afluencia de clientes era muy difícil que ninguno se librara de algún impacto.
Sin embargo, ningún cliente ni empleado sufrió heridas. A pesar de ello, y ante el desconcierto inicial, varias personas llamaron al 112 para avisar ante lo sucedido. Una dotación del Samur-Protección Civil se acercó hasta el recinto, aunque, al confirmar que no se había registrado ningún herido, no tuvieron que actuar.
Quienes sí tuvieron que hacerlo rápidamente fueron miembros de la Policía Nacional, que obligaron a desalojar la parte más cercana a la zona del suceso. Ikea-Madrid Este no llegó a cerrar pero sí se controlaba la entrada de clientes, en especial durante los momentos posteriores al atraco. Los agentes investigaban anoche tanto la trayectoria como la modalidad de balas utilizadas, a través de los casquillos.
Una vez atracada la caja -hay testimonios que apuntan a que fueron dos-, los delincuentes se dirigieron rápidamente hasta el mismo coche con el que habían destrozado las puertas y huyeron del lugar. Su primer destino era la autovía de Valencia (A-3), donde se incorporaron en dirección a la capital levantina. De este modo, evitaron la retención que en esos momentos se registraba para quienes volvían del puente festivo a Madrid. Fuentes policiales aseguraron que los delincuentes pudieron refugiarse en las infraviviendas de la cercana Cañada Real, donde se incrementó la presencia policial. Los agentes policiales confían en que la rapidez haya jugado una mala pasada a los ladrones y que hayan dejado alguna pista sobre su identidad.
Según diversos testimonios, en el momento del atraco en el Ikea del Ensanche de Vallecas de ayer sí hubo escenas de pánico. El susto fue mayúsculo para las personas que ya habían pagado sus compras y se encaminaban a la puerta acristalada de salida, justo por donde los cacos empotraron el Toyota. También para los que hacían cola para el abono.
El atraco se produjo justo en la última de las cajas, la más cercana a la salida. Se sospecha que los ladrones ya se habían paseado por el centro comercial y sabían que dicha caja estaba a pocos metros del lugar que ellos habían elegido para el 'alunizaje' y para la rápida huida posterior.
Ante los primeros momentos de tensión y miedo, también se temió que las cajas asaltadas fueran dos, es decir, las dos últimas y más próximas a la salida del establecimiento. En este tipo de locales, las cajas son bastante numerosas -hasta veinte- y ocupan una hilera de muchos metros.
Dos de los empleados de este centro que 'todo sucedió muy rápido. Debían de faltar pocos minutos para las ocho de la tarde y se notó bastante barullo en la parte de abajo. Nosotros trabajamos en la planta de arriba. Bajamos inmediatamente pero sólo vimos los cristales rotos y gente corriendo de un lado para otro. Escuchamos unos ruidos extraños, como golpes. Luego nos dimos cuenta que debieron ser los disparos que los ladrones hicieron al aire'.
Según estos empleados, en ningún momento se dio orden de desalojo ni se dieron instrucciones por megafonía. El establecimiento siguió funcionando. Al parecer, y según diversos clientes, tras el atraco las compras sólo se podían abonar con tarjeta de débito o de crédito, no con dinero en metálico.
Encarna, una de las clientas que pudo ver el suceso, se sentía angustiada una hora después. 'Estaba con mi hija y mi nieto por la zona de cajas pero con el susto nos separamos sin querer. Nos hemos despistado. Todavía les estoy buscando', nos decía ya en la calle, con la cara medio desencajada y con el carrito de bebé de su nieto mientras miraba al interior del local deseando que aparecieran sus familiares.
No es la primera vez que un centro de la firma sueca se ve sacudido por un 'alunizaje'. Hace dos años, en septiembre de 2005, dos vehículos se empotraron contra las puertas de Ikea-Alcorcón. Los delincuentes llegaron hasta la caja central y robaron parte de la recaudación de esa jornada. El 'alunizaje' de Alcorcón fue a las once de la noche, con el centro ya cerrado, aunque también aprovecharon un domingo para obtener un mayor botín. En aquella ocasión, los cacos se llevaron 98.500 euros, aunque esta vez todavía no se ha estimado cuánto dinero han podido llevarse.
VMT



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