Los crimenes del Monstruo de Florencia
La serie de asesinatos cometidos por el llamado “Mostro di Firenze” es sin lugar a dudas uno de los enigmas criminales irresueltos más llamativos y misteriosos. Durante dieciocho años, entre 1968 y 1985, fueron dieciséis los crímenes que este serial killer cometió, siempre repitiendo su modus operandi que oscilaba entre lo sexual y lo ritual. A pesar de que todas las miradas apuntaban hacia el campesino Pietro Pacciani como responsable, lo cierto es que nunca pudo comprobarse su implicación.
Dieciséis crímenes. Dieciséis muertes en dieciocho años. Eso es lo que dictarán las estadísticas acerca de los números que efectivamente se le atribuyen al “Monstruo de Florencia”. Todas sin causas aparentes y escogidas de forma casi aleatoria. Un criminal que se mostraba “clásico” a la hora de ejecutar a sus víctimas pero que seguía misteriosos patrones de conducta al momento de finalizar esos asesinatos. Un criminal misterioso que tuvo en vilo a todas las parejas que elegían sitios alejados para disfrutar de momentos de intimidad en la región italiana de la Toscana.
El modus operandi que empleaba solía ser siempre el mismo: el “monstruo” atacaba en noches de verano con luna llena y en zonas descampadas. Allí escogía a sus víctimas, que se encontraban inmersas en la soledad nocturna y las abordaba en sus vehículos.
Esperaba a que se desnudaran y comenzaran sus juegos sexuales para atacarlos.
Así, cuando las parejas se encontraban en un estado totalmente vulnerable, el hombre aparecía de la nada y les disparaba.
Posteriormente, empleaba una saña muy particular hacia las mujeres: les mutilaba su pecho izquierdo y cortaba sus órganos sexuales, llevándose en algunos casos las vaginas de las damas como trofeo.
Así fue como el “Monstruo de Florencia” fue poco a poco ampliando su prontuario.
Perecieron a sus manos Antonio Lo Bianco y Bárbara Locci, el 21 de agosto de 1968; Pasquale Gentilcore y Stefania Pettini, el 14 de septiembre de 1974; Giovanni Foggi y Carmela Di Nuccio, el 6 de junio de 1981; Stefano Baldi y Susanna Cambi, el 22 de noviembre de 1981; Paolo Mainardi y Antonella Migliorini, el 19 de junio de 1982; Horst Meyer y Uwe Rush, el 9 de septiembre de 1983; Claudio Stefanacci y Pia Rontini, el 29 de julio de 1984 y, finalmente, Nadine Mauriot y Jean Michel Kravechvilj, el 8 de septiembre de 1985, en la que sería su presumiblemente última aparición pública en calidad de asesino en serie.
La fuerza criminal y perversidad de este individuo quedó plasmada en cada uno de los homicidios que cometió. Para enumerar algunos actos de brutalidad basta remitirse a sus crímenes. A Stefania Pettini la disparó cuatro veces y la apuñaló en 96 ocasiones en la zona de los senos, del bajo vientre y del pubis, donde los agentes se toparon con un macabro hallazgo: una rama de vid introducida en la vagina de la muchacha. A Nadine Mauriot y Jean Michel Kravechvilj los ejecutó desde una distancia de 50 centímetros, mientras estaban haciendo el amor. Se llevó como trofeo el seno izquierdo de la mujer y su vagina. Los investigadores calcularon que tardó unos 10 minutos en realizar la faena.
PERFIL DEL PSICOPATA
Las fuerzas policiales se encontraron con una dificilísima misión a la hora de tratar de identificar a este asesino. A lo largo del tiempo se fueron sembrando multitud de posibilidades para tratar de dar con su rastro. Pero algo estaba claro: las víctimas llevaban un mismo e inconfundible sello de autor y, en todos los casos, el criminal era el mismo. Actuaba con precisión de cirujano a la hora de mutilar a las mujeres, tomaba todo el tiempo que necesitara para hacerlo e, indudablemente, conocía la zona a la perfección, lo que le permitía huir con total tranquilidad, evitando cualquier inconveniente.
Lo primero que estimaron los investigadores sobre los casos es que se trataba de un hombre de alrededor de 1,80 metros de estatura y unos 40 años de edad. Sabía manejar a la perfección su arma de fuego, ya que siempre disparaba a los puntos vitales y ninguna de las víctimas de sus ataques tuvo oportunidad de sobrevivir. Nunca actuó en el mismo sitio y siempre empleaba una Beretta calibre 22 para llevar a cabo sus planes, con la que disparó un total de 66 proyectiles.
Su perfil psicopático también estaba más que claro. El “Monstruo de Florencia” era un trastornado sexual, ya que todos sus crímenes llevaban esa marca indeleble que lo emparentaba con otros asesinos de similares características.Todo parecía indicar que este homicida comenzó como un simple voyeurista, pero sus fantasías y sus instintos sanguinarios fueron in crescendo hasta convertirse en uno de los mas celebres asesinos seriales.
Su sadismo estaba dado más por un objetivo fetichista que de sufrimiento hacia la víctima. Quienes perdieron la vida en sus manos fueron asesinados a disparos y mutilados después de muertos, sin torturas previas.
Los cortes que aplicaba a las mujeres eran perfectos, sin causar daños en la piel. Era obvio que sus intenciones de preservar esos “trofeos” eran más importantes.Un cuerpo psiquiátrico fácilmente podría afirmar que el asesino era una persona con un terrible narcisismo, megalómano, que no soportaba ver a la mujer en su plenitud sexual y que tenía una particular inquina hacia el sexo femenino. De hecho, los cadáveres masculinos no sufrían mutilaciones.
Pero aun así y todo, los investigadores no podían dar con el asesino, por más que intuyeran que era de la zona, probablemente un campesino o un cazador, que sabía moverse por ese territorio como pez en el agua y que podía distinguir los sonidos de la noche para pasar desapercibido.
PIETRO PACCIANI Y LOS CRIMENES RITUALES
Después del interrogatorio de alrededor de cien mil sospechosos, se creyó por un momento que se había dado con el asesino. En 1990 todas las miradas de la investigación recayeron sobre Pietro Pacciani, un campesino de la zona, cazador, que tenía una especial afición por disecar y conservar las piezas que obtenía en sus jornadas de cacería.
Pero no solamente estos eran los antecedentes que poseía Pacciani para poder ser considerado como el posible “Monstruo de Florencia”. El hombre había matado en 1951 al amante de una antigua novia de varias puñaladas y disparos, y violado el cadáver después de muerto. Después de cumplir una condena de 13 años por ese crimen se casó y formó una familia. Pero en 1987 fue encerrado de nuevo por los maltratos físicos que sufría su esposa y por haber acosado sexualmente a sus hijas. Finalmente fue liberado en 1991.
Dicen los expertos en criminalística que un psicópata serial, cuando deja de actuar, es porque muere o porque es detenido, aunque sea por motivos que no tengan directamente que ver con los crímenes seriales que cometió.
Los años en los que Pacciani teóricamente actuó, este se encontraba en libertad. Y encarcelado en los que el “Monstruo” no lo hizo.Finalmente Pacciani fue arrestado y juzgado por seis de los ocho crímenes. Inculpado sin pruebas en su contra (solamente unos cartuchos calibre 22 que hallaron en su domicilio) y multitud de suposiciones, el hombre fue encerrado en 1994 pero dejado en libertad poco tiempo después por falta de pruebas. Justamente cuando otros dos campesinos de la zona, Mario Vanni y Giancarlo Lotti eran arrestados, acusados de ser supuestos cómplices de Pacciani.
De hecho Lotti terminaría confesando los crímenes, aunque en ningún momento se pudo comprobar fehacientemente de que realmente los había cometido.
Pietro Pacciani, al que todos señalaron como el posible culpable, fallecía en 1998, a los 73 años de edad y víctima de un paro cardíaco. Fue encontrado con su rostro amoratado y desfigurado, en un típico marco de muerte súbita. Pero se barajó la posibilidad, después de pericias forenses, de que podría haber sido asesinado lentamente, mediante el suministro de medicamentos que no correspondían a los que él empleaba para combatir su diabetes. Desde ese momento comenzarían a brotar las clásicas teorías conspiratorias que se dan detrás de todo crimen serial irresuelto. Tal como pasó con el caso Anglés en España, con Zodiac en los Estados Unidos y con otro tantos crímenes todavía hoy sin castigo.
En 2001 se reabrió el caso inherente al “Monstruo de Florencia” con fuertes sospechas de que pudo tratarse de una serie de asesinatos con motivos rituales vinculados con el satanismo. Incluso se llegó a acusar a un médico italiano y a un pintor suizo, para los cuales Pacciani había trabajado de jardinero en algún momento, de ser los gestores de los asesinatos.
Estos habrían pagado a algunos campesinos de la zona para que cometieran los homicidios y les entregaran los órganos femeninos que mutilaban, intentando así vincular el caso con motivos escabrosos relacionados con sectas y organizaciones misteriosas.
También se creyó que el “Monstruo” estaba haciendo su reaparición en Florencia cuando en algunas salas velatorias habían encontrado misteriosas mutilaciones en algunos cadáveres. Algo que perfectamente podría haber hecho un admirador de los crímenes o cualquier curioso que tuviera ganas de divertirse un poco sembrando el miedo entre la población. Lo cierto es que, a casi cuarenta años del primer homicidio, no hay ninguna certeza de la identidad del asesino. Y parece que no la habrá, al menos por el momento.
Por Carlos Cabezas López
Bibliografía:
AMON.R..El Mundo."Un monstruo anda suelto en Florencia".[En línea].[Consultado:29-09-2007].Disponible en: <http://www.elmundo.es/papel/2003/11/30/cronica/1531321.html>
Chi l’ha visto."The monster of Florence".[En línea].[Consultado:29-09-2007].Disponible en: <http://www.chilhavisto.rai.it/CLV/english/misteri/2001-2002/IlMostroDiFirenzePrefazione.htm>
EFE.El Siglo de Torreón."Asesinatos del monstruo de Florencia, un misterio".[En línea].[Consultado:29-09-2007].Disponible en: <http://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/72841.asesinatos-del-monstruo-de-florencia-un-miste.siglo>
J.F..El Mundo." Pietro Pacciani, de 69 años, acusado de matar a 16 jóvenes".[En línea].[Consultado:29-09-2007].Disponible en: <http://www.elmundo.es/papel/hemeroteca/1994/04/19/sociedad/555980.html>


del.icio.us
Digg
Comments (0 posted):
Post your comment