Pedro Alonso López, el Monstruo de los Andes
Hijo de una prostituta, vivió en un ambiente duro y desagradable con sus 13 hermanos hasta la edad de 8 años, momento en el que su madre lo echó de casa por haber sido hallado teniendo relaciones sexuales con su hermana menor.
A partir de ahí vive en las calles, donde es sodomizado en más de una ocasión, y viaja a Bogotá donde es acogido por una pareja estadouniense.
Tras ser acosado sexualmente unos años después por un maestro, huye de casa y se dedica a realizar pequeños hurtos para sobrevivir. Esos hurtos se incrementan hasta especializarse en el robo de coches. Es detenido en 1969 y llevado a la cárcel por este motivo.
Tras recibir una paliza por parte de unos reclusos, Pedro asesina a tres de ellos. Tras salir de la cárcel, en 1978, comienza verdaderamente su carrera de asesino. Se estima que en sus primeros desplazamientos por Perú, mató a más de 100 chicas jóvenes de tribus locales.
Es capturado por una tribu en el momento en el que intentaba secuestrar a una niña de 9 años, y un misionero le salva de morir enterrado vivo. Es deportado a Ecuador, donde sigue su carrera criminal.
Sigue eligiendo víctimas entre chicas jóvenes. En 1980, es capturado cuando intenta raptar a una niña de 12 años que iba con su madre al supermercado, gracias a la ayuda de varios comerciantes.
Pedro confesó a los investigadores que había asesinado por lo menos a 110 muchachas en Ecuador, 100 en Colombia, y "muchas más de 100" en Perú.
"A mí me caen bien a las muchachas en Ecuador," dijo, "son más dóciles y más confiadas e inocentes, no son como las muchachas colombianas que sospechan de extraños." En el curso de sus confesiones, Pedro justificó sus crímenes a su dura vida y a una adolescencia difícil y solitaria. "Perdí mi inocencia a la edad de ocho años," explicó, "así que decidí hacer lo mismo a tantas muchachas jóvenes como pudiera." Cuando se le preguntó cómo seleccionaba y convencía a sus víctimas para después cometer sus crímenes, Pedro explicó que a menudo buscaba sus blancos con "una mirada segura de inocencia." Siempre buscaba sus víctimas a la luz del día, porque no quería que la oscuridad escondiera sus verdaderas intenciones de matarlas.
Pedro explicó que primero violaba a su víctima, y entonces la estrangulaba mientras miraba fijamente sus ojos. Quería tocar el placer más profundo y de la excitación sexual más profunda antes que su vida se marchitara. Siguió declarando que el horror continuaría aun después de su muerte.
Finalmente fue condenado a cadena perpetua.
Tras ser acosado sexualmente unos años después por un maestro, huye de casa y se dedica a realizar pequeños hurtos para sobrevivir. Esos hurtos se incrementan hasta especializarse en el robo de coches. Es detenido en 1969 y llevado a la cárcel por este motivo.
Tras recibir una paliza por parte de unos reclusos, Pedro asesina a tres de ellos. Tras salir de la cárcel, en 1978, comienza verdaderamente su carrera de asesino. Se estima que en sus primeros desplazamientos por Perú, mató a más de 100 chicas jóvenes de tribus locales.
Es capturado por una tribu en el momento en el que intentaba secuestrar a una niña de 9 años, y un misionero le salva de morir enterrado vivo. Es deportado a Ecuador, donde sigue su carrera criminal.
Sigue eligiendo víctimas entre chicas jóvenes. En 1980, es capturado cuando intenta raptar a una niña de 12 años que iba con su madre al supermercado, gracias a la ayuda de varios comerciantes.
Pedro confesó a los investigadores que había asesinado por lo menos a 110 muchachas en Ecuador, 100 en Colombia, y "muchas más de 100" en Perú.
"A mí me caen bien a las muchachas en Ecuador," dijo, "son más dóciles y más confiadas e inocentes, no son como las muchachas colombianas que sospechan de extraños." En el curso de sus confesiones, Pedro justificó sus crímenes a su dura vida y a una adolescencia difícil y solitaria. "Perdí mi inocencia a la edad de ocho años," explicó, "así que decidí hacer lo mismo a tantas muchachas jóvenes como pudiera." Cuando se le preguntó cómo seleccionaba y convencía a sus víctimas para después cometer sus crímenes, Pedro explicó que a menudo buscaba sus blancos con "una mirada segura de inocencia." Siempre buscaba sus víctimas a la luz del día, porque no quería que la oscuridad escondiera sus verdaderas intenciones de matarlas.
Pedro explicó que primero violaba a su víctima, y entonces la estrangulaba mientras miraba fijamente sus ojos. Quería tocar el placer más profundo y de la excitación sexual más profunda antes que su vida se marchitara. Siguió declarando que el horror continuaría aun después de su muerte.
Finalmente fue condenado a cadena perpetua.



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Comentarios (2 publicados):
y si está recluido en la carcel, ¿podría enviarle una carta al señor López?
Si pudiera responder a estas preguntas se lo agradeceria eternamente...
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