Pietro Arcan, El Crimen De Pozuelo
En los ojos de Arcan se percibe frialdad, se observa el tipo de criminal que es, el ratero dispuesto a mayores. «Estoy harto de España. Esto es un país de pobres en el que no se puede robar como es debido.» solía decir a sus compatriotas el autor del "crimen de Pozuelo".
Historial Delictivo
A pesar de su 23 años, Arcan no era ningún iniciado en el crimen, tenía en su historial delictivo nueve antecedentes por robo con fuerza, lesiones, infracción de la Ley de Extranjería y el asesinato a golpes de un hombre en la ciudad de Satu mare (Rumania).
Este hombre, que se jactaba de tener relaciones con la mafia rusa, siempre hacía bien su trabajo. Primero, vigilaba la casa en la que iba a entrar. Después, forzaba la puerta y rápidamente desvalijaba la casa. Si necesitaba un coche, contrataba a un menor para esperarle fuera. Pero esa madrugada del 20 de junio de 2001, Arcan, preso de lo que los psiquiatras definen como furia homicida, convirtió lo que había sido planeado como un simple robo en una verdadera carnicería.
La noche del crimen
El chalet que había elegido, formaba parte de una urbanización de lujo situada en Pozuelo de Alarcón (Madrid). Un fatídico error de la familia Castillo Sierra, que se olvidó de accionar el sistema de alarma, se alió con el asaltante.
Aprovechando la noche y armado con un machete de 15 centímetros de hoja y un revólver Colt King Cobra repleto de munición, Arcan saltó la cerca, subió hasta la ventana del ático, la forzó y logró entrar en la vivienda. Ningún perro ladró: los dos rottweiler de la familia habían sido sacrificados dos años atrás por la polémica surgida por los denominados perros de guarda y defensa.
El moldavo se dirigió a la zona baja de la residencia, donde se encontraban durmiendo el matrimonio y sus dos hijas. El chalé de la familia, disponía de un complejo sistema de seguridad que no estaba conectado la noche del crimen. Arcan entró en la habitación de la pareja sin encender la luz, pero aun así Arturo Castillo se percató de la presencia de un extraño en la habitación. Instintivamente quiso abalanzarse sobre el arma del criminal, que no le dio tiempo a reacción y de inmediato descerrajó su Colt. El proyectil atravesó la mano de Castillo y terminó alojándose en la zona renal del abogado, afectando en su trayectoria otros órganos. Inmediatamente, disparó contra la mujer, que quedó inconsciente. Al darse cuenta que el hombre seguía vivo, lo golpeó con la culata de su revolver y lo apuñaló con el machete. De ahí, se dirigió a la alcoba donde estaban durmiendo las hijas. Hirió con el machete en el cuello a la hija de 17 años y violó a la pequeña, de 15. Luego, tras conseguir que le entregaran todo el dinero que tenían las encerró en un armario.
En ningún momento se percató que la esposa de Castillo aun estaba con vida. La mujer consiguió llamar a la policía. Tras hacerse con las joyas de la familia y otros objetos de valor, el moldavo emprendió su huida. Pero cuando estaba huyendo de la casa, un policía lo estaba esperando. Arcan no solo no acató el alto del agente, sino que le disparó en un par de ocasiones sin lograr herirlo. Momento después prosiguió su huida hasta un descampado, donde se deshizo del cuchillo con el que ultimó al abogado. Unas horas después, la policía logró apresarlo, portando ropa ensangrentada y una joya con el nombre impreso de una de las hermanas Castillo.
Resolución Judicial
Si bien Arcan fue el partícipe material del hecho, al parecer se encontraba acompañado de otras tres personas, que serían indicados por la justicia como sus cómplices: Daniel Popa -un inmigrante rumano-, Julio Rodríguez -español, con antecedentes por tráfico de drogas- y Manuel España. Según los letrados, Popa se encargó de planificar el asalto y de vender el botín, mientras Julio Rodríguez y Manuel España participaron como conductores y vigías. Finalmente se pudo determinar que Popa no había participado en este asalto, por lo que fue absuelto. No así las otras dos personas, que cumplieron una condena de poco más de dos años por su complicidad con Arcan.
Finalmente, para el principal acusado, la pena recayó en 75 años. La Audiencia Provincial de Madrid consideró que era culpable de diez delitos: asesinato, asesinato en grado de tentativa, atentado, homicidio en grado de tentativa, agresión, lesiones psíquicas y físicas, tenencia ilícita de armas, allanamiento de morada y robo con violencia e intimidación y uso de arma.
Actualmente se encuentra cumpliendo su condena en España, a pesar de que Rumania también lo reclama por el asesinato de Gheorghe Marius, cometido en la Navidad del año 2000.
Por Carlos Cabezas López
BIBLIOGRAFIA:
LÓPEZ SCHLICHTING, C.Cronica El Mundo. "El asesino del chalé". [En línea].[Consultado:17-06-2007]. Disponible en: <http://www.elmundo.es/cronica/2001/CR297/CR297-01.html>.
MARLASCA, M., RENDUELES, L. Así son, así matan. Madrid: Temas de hoy, 2002. Arcan el monstruo que llegó del Este, p.295-309.



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