El Blanqueo de dinero, de la ilegalidad a la legalidad
¿Cuántas veces se ha escuchado en los medios de comunicación hablar del blanqueo de dinero sin que quede muy claro en qué consiste esta práctica? El blanqueo de capitales, es ni más ni menos que el proceso de esconder o disfrazar la existencia de fondos obtenidos de forma ilegal para hacerlos parecer legítimos y obtenidos legalmente. Pero para que esto se lleve a cabo son necesarios varios pasos mucho más complejo de lo que aparentan serlo.
Uno de los organismos líder en combatir esta práctica, el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) explica, en una de las definiciones técnicas más aceptadas, que el lavado de dinero es “la conversión o transferencia de propiedad, a sabiendas de que deriva de un delito criminal, con el propósito de esconder o disfrazar su procedencia ilegal o ayudar a cualquier persona involucrada en la comisión del delito a evadir las consecuencias legales de su accionar”. Es decir, dinero obtenido de forma poco clara que, de repente, se transforma en fondos legales y preparados para ser utilizados, sin que nadie quede inculpado por ello. Pero hay muchos modos de lograrlo. Al menos así lo han entendido los criminales, que han engrasado sus mecanismos de blanqueo hábilmente para pasar desapercibidos por los organismos de control.Las fuentes más habituales de la obtención de ese dinero negro generalmente son el tráfico de drogas y de armas, fondos provenientes de la corrupción y fraudes fiscales, como malversación pública, pero también de otras practicas ilegales como el terrorismo, robos millonarios, estafas o extorsiones. Por esto, para que quienes cometieron estos delitos no dejen evidencias sobre el origen de estos fondos, primero deben ingresar el dinero en el sistema financiero de forma “camuflada”.
La primera fase es la de la colocación del dinero. Este ingreso de divisas –en efectivo y sin título de propiedad- en instituciones bancarias debe hacerse cautelosamente y sin levantar demasiadas sospechas. Introducir en una cuenta una cifra millonaria con total seguridad pondra en alerta a las autoridades, ya que no se podrá justificar de ninguna manera el origen. Es por eso que la utilización de testaferros se hace fundamental en esta primera fase. Generalmente, la opción más utilizada es la de dividir el dinero en varios sumas y depositarlas de diversas formas. Ya sea mediante cancelaciones de pólizas de seguro o mediante la creación de empresas que aseguren el traspaso de los fondos de una manera menos obvia.
Una vez que los fondos ya están inmersos en el sistema financiero, el paso siguiente es el de encubrir sus orígenes. ¿Cómo se hace? Desdoblando el dinero en multitud de transferencias de diferente índole y a diversas instituciones. De este modo, se “marea” a cualquiera que intente rastrearlo. Las divisas, de ese modo, van a parar a muchas partes del mundo, a multitud de bancos, en diferentes formatos y con nombres que no son siempre los mismos. Así se convierte en imposible seguirle la pista, ya que no se sabe a ciencia quien de todos los testaferros inculpar.
La tercera parte del blanqueo se refiere a la integración de esos fondos al mercado, es decir, su legalización definitiva. El paso del capital que está disperso a una forma concreta. El dinero ya se encuentra transformado en diferentes formas, nombres y ubicado en muchos lugares distintos y totalmente oculto para quienes pudieran descubrir su origen. Ahora hay que hacerlo aparentar legal de una vez por todas. Y se logra haciendo más transacciones, que pueden hacerse libremente, ya que son sumas más pequeñas y mucho más fáciles de justificar ante quien lo requiera.
Las transacciones más coumnes que se llevan a cabo son la compra y venta de inmuebles por valores muchas veces inverosímiles, los títulos de valores de inversión en bolsa, la inversión en construcciones, el depósito en paraísos fiscales (como las Bahamas o Barbados) o la creación de compañías offshore (a nombre de abogados residentes en los mencionados paraísos fiscales, ocultando a los verdaderos beneficiarios) para que a través de ella se puedan realizar más transacciones e, incluso, seguir financiando practicas delictivas como el terrorismo.
Últimamente, con la proliferación de dinero procedente de estafas mediante Internet, se han incorporados otros mecanismos para blanquearlo, por medio de intermediarios llamados “muleros ”. Pero el fin sigue siendo el mismo: convertir, mediante algunos pasos bastante complejos e ingeniosos, el dinero que fue obtenido de forma ilegal a fondos legales que pueden ser requeridos en cualquier momento.
Por Carlos Cabezas López
Bibliografia:
FERNÁNDEZ STEINKO, F. La insignia. “Los caminos del dinero oscuro” [En línea].[Consultado:25-06-2007]. Disponible en: <http://www.lainsignia.org/2005/julio/econ_020.htm>
HERNÁNDEZ ÁLVAREZ, P. Eumed.net “Blanqueo de dinero” [En línea].[Consultado:25-06-2007]. Disponible en:<http://www.eumed.net/cursecon/dic/oc/blanqueo.htm>
Ahora “¿Qué es lavar dinero?” [En línea].[Consultado:25-06-2007]. Disponible en: <http://ahora.com.do/Edicion1271/DEPORTADA/tema4.html>
Referencias:
SEPBLAC



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