Jack el Destripador pudo ser un barbero polaco
Un policía de Scotland Yard sugiere esta hipótesis y mantiene abierto un caso que, a medio camino entre la leyenda y el suspense, cada cierto tiempo ofrece nuevos sospechosos.
La fascinación que despierta el asesino más famoso de la historia podría deberse a la atrocidad de sus crímenes en el humilde barrio londinense de Whitechapel, en 1888, pero sin duda el mito se ha mantenido vivo más por la indescifrable identidad del autor.
Las anotaciones hechas por el policía Donald Swanson, de Scotland Yard, y reveladas hace algunas semanas apuntan a un barbero polaco, Aaron Kosminski, como el verdadero Jack y reabren la profunda incógnita de una historia contada entre el misterio y el folclore inglés.
Desde el crimen perpetrado a Mary Ann Nichols el 31 de agosto de 1888, una serie de hechos sangrientos estremecieron la apacible vida de Whitechapel, en un año en que una sucesión de muertes escandalosas -no todas atribuidas al Destripador- pusieron a las autoridades de entonces a perseguir un fantasma cuyo hálito llega hasta nuestros días.
Más de un centenar de nombres se han barajado entre los sospechosos y el famoso cuerpo policial inglés llegó a estar tras la pista de 20 de ellos, del más variopinto origen. Entre los posibles culpables de los sangrientos asesinatos de prostitutas en las calles londinenses figuraba el nieto de la reina Victoria, el príncipe Alberto Víctor, duque de Clarence, aunque el Museo del Crimen de Scotland Yard, reabierto hace poco, divulga en la web los sospechosos con más indicios. Estaban en la lista oficial Kosminski, un pobre judío polaco que terminó sus días como enfermo mental; Montague John Druitt, profesor de colegio de 31 años, quien se suicidó en diciembre del 88; Michael Ostrog, un ladrón ruso con problemas psiquiátricos, y Francis J. Tumblety, un supuesto médico estadounidense acusado en varias ocasiones de ofensas a la moral, encarcelado y huido del país en 1888.
Pese a estar en el punto de mira de los jefes policiales del decenio siguiente, que aún intentaban aclarar la identidad de Jack El Destripador, no hay evidencia de que alguno de los nombres estimados fuese realmente el del temido asesino.
Lo más interesante es que de los 11 crímenes brutales de mujeres ocurridos entre abril de 1888 y febrero de 1891 en Londres, sólo cinco fuesen finalmente atribuidos a un solo asesino, en este caso, El Destripador. Las víctimas de Jack fueron -además de Nichols- Annie Chapman, Elizabeth Stride, Catherine Eddowes y Marie Jane Kelly.
Todas ellas fueron degolladas, y en dos casos hubo mutilación abdominal; a otras dos mujeres el asesino les extirpó el útero y a una de ellas también le extrajo un riñón. Sólo en uno de los casos tomó el corazón. El apodo que recibió El Destripador se debe a la firma que apareció en una carta lechada el 25 de septiembre de 1888 y dirigida convenientemente a la Agencia Central de Noticias. Otra misiva fue enviada luego y en ésta el asesino se atribuía dos asesinatos más, y nuevamente se refería a sí mismo como Jack El Destripador.
La historia se convirtió en un boom mediático en el ámbito internacional, sobre todo para los recién nacidos tabloides, que crecieron amparados con las detenciones, las falsas listas de sospechosos y los retratos especulados del mayor asesino londinense de la época.
Las anotaciones hechas por el policía Donald Swanson, de Scotland Yard, y reveladas hace algunas semanas apuntan a un barbero polaco, Aaron Kosminski, como el verdadero Jack y reabren la profunda incógnita de una historia contada entre el misterio y el folclore inglés.
Desde el crimen perpetrado a Mary Ann Nichols el 31 de agosto de 1888, una serie de hechos sangrientos estremecieron la apacible vida de Whitechapel, en un año en que una sucesión de muertes escandalosas -no todas atribuidas al Destripador- pusieron a las autoridades de entonces a perseguir un fantasma cuyo hálito llega hasta nuestros días.
Más de un centenar de nombres se han barajado entre los sospechosos y el famoso cuerpo policial inglés llegó a estar tras la pista de 20 de ellos, del más variopinto origen. Entre los posibles culpables de los sangrientos asesinatos de prostitutas en las calles londinenses figuraba el nieto de la reina Victoria, el príncipe Alberto Víctor, duque de Clarence, aunque el Museo del Crimen de Scotland Yard, reabierto hace poco, divulga en la web los sospechosos con más indicios. Estaban en la lista oficial Kosminski, un pobre judío polaco que terminó sus días como enfermo mental; Montague John Druitt, profesor de colegio de 31 años, quien se suicidó en diciembre del 88; Michael Ostrog, un ladrón ruso con problemas psiquiátricos, y Francis J. Tumblety, un supuesto médico estadounidense acusado en varias ocasiones de ofensas a la moral, encarcelado y huido del país en 1888.
Pese a estar en el punto de mira de los jefes policiales del decenio siguiente, que aún intentaban aclarar la identidad de Jack El Destripador, no hay evidencia de que alguno de los nombres estimados fuese realmente el del temido asesino.
Lo más interesante es que de los 11 crímenes brutales de mujeres ocurridos entre abril de 1888 y febrero de 1891 en Londres, sólo cinco fuesen finalmente atribuidos a un solo asesino, en este caso, El Destripador. Las víctimas de Jack fueron -además de Nichols- Annie Chapman, Elizabeth Stride, Catherine Eddowes y Marie Jane Kelly.
Todas ellas fueron degolladas, y en dos casos hubo mutilación abdominal; a otras dos mujeres el asesino les extirpó el útero y a una de ellas también le extrajo un riñón. Sólo en uno de los casos tomó el corazón. El apodo que recibió El Destripador se debe a la firma que apareció en una carta lechada el 25 de septiembre de 1888 y dirigida convenientemente a la Agencia Central de Noticias. Otra misiva fue enviada luego y en ésta el asesino se atribuía dos asesinatos más, y nuevamente se refería a sí mismo como Jack El Destripador.
La historia se convirtió en un boom mediático en el ámbito internacional, sobre todo para los recién nacidos tabloides, que crecieron amparados con las detenciones, las falsas listas de sospechosos y los retratos especulados del mayor asesino londinense de la época.



del.icio.us
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Comments (2 posted):
La teorÃa que Uds. refieren en su nota respecto a Aaron Kosmiski tuvo su auge a partir del llamado "mEMORANDUM mACNAGTHE" READACTADO POR UN EX JERARCA DE sCOTLAND yARD, Y MUCHOS AÑOS DESPUÉS SE SUPO QUE UNO DE SUS SUBORDINADOS (dONALD sWANSON) UBICÓ DICHAS NOTAS Y LES ADICIONÓ ALGUNAS REFLEXIONES QUE APÙNTABAN A LA CULPABILIDAD DE ESE DEMENTE. sIN EMBARGO, LA TEORÃA CARECE DEL APOYO DE LOS "rIPPEROLOGOS2 DE MÃS PRESTIGIO´- O SEA DE LOS ESPECIALISTAS EN LA FIGURA DE jACK EL dESTRIPADOR".
eN MI LIBRO "eL MONSTRUO DE loNDRES, lA LEYENDA DE JACK ELD ESTRIPADOR", DE EDICIONES aRTEMISA, PUBLICADO EN MARZO DE 2008 EN uRUGUAY, DESARROLLÓ A HIPÓTESIS DE jACK EL dESTRIPADOR CONSIDERADO UN ASESINO DEMENTE, pero entiendo que el personaje del barbero polaco Kosmiski resulta uno de los sospechos menos plausibles. Preferà centrarme en la historia de otros sospechosos que alcanzaron mayor notoriedad como fueron James Kenneth Stephen y Montague John Druit, entre otros.
Empero, el artÃculo por Uds publicado me parece de excelente calidad.
Sin otro particular, les saluda.
dR gabriel poMBO.
mAIL ENVIADO EL 24 DE JULIO DE 2008 DESDE mONTEVIDEO- uRUGUAY.
Complementando el anterior comentario a la excelente nota prublicada en vuestro sitio web referente a Jack el Destripador, me permito dejar, para aquellos de vuestros usuario a quienes les interese el tema, la dirección de mi nueva página web donde se puede acceder a condenación de capÃtulos sobre mi trabajo 2El monstruo de Londres. La leyenda de Jack el Destripador" y otros artÃculo de este autor refewnte al tema de Inglaterra victoriana y Jack el Destripador.
El nombre del enlace es. "http://jackeldestripador.net"
Muchas Gracias.
Gabriel Pombo.
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