El asesino de la baraja
El Rastro del crimen. Sin relación entre las víctimas, ubicaciones geográficas sin sentido... nada parecía relacionar los crímenes salvo un elemento: el naipe que el asesino dejaba sobre el cadáver de la víctima.
El asesino de la baraja, era un asesino en serie, sin escrúpulos ni empatía, criminales que sufren una patología psiquiátrica y que no sienten culpabilidad por los delitos que han comentido como el caso de Alfredo Galán o el asesino del naipe.
El año 2003 comenzó una extraña oleada de crímenes que, poco a poco, inquietaron a la sociedad. Una inquietud que se transformó en conmoción cuando los crímenes comenzaron a sucederse de forma imprevisible. Unos crímenes cuya única relación era un naipe que aparecía junto al cuerpo del asesinado. Comenzaba así una larga cadena que desconcertó a los cuerpos de seguridad.



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